Rosewood, IL,
27
Diciembre
2017
|
16:36
America/Chicago

Mucho más que una llamada: El impacto de los bomberos voluntarios va más allá de las emergencias

Un parpadeo. Un respiro. Un latido. Cada día, miles de estadounidenses se enfrentan a situaciones que ponen en peligro sus vidas. En ese momento, su supervivencia depende de la asistencia de aquellos que se han comprometido a ayudar a otros —en muchos casos sin paga. Los bomberos voluntarios constituyen el 70% del 1.1 millón de bomberos de los Estados Unidos. En Rosewood Heights, Illinois, el departamento de voluntarios, de 33 personas, está compuesto por maestros, trabajadores de fábricas y profesionales de la medicina..

Dedicación

El departamento responde a llamadas casi todos los días. No han podido celebrar cumpleaños, aniversarios y vacaciones, pero lo entienden. "Se requiere dedicación", afirma el jefe de bomberos de Rosewood Heights, Tim Bunt, sobre su equipo. "No importa si ha sido un día difícil en la fábrica, o si están en un evento familiar, responderán a la llamada".

El jefe Bunt ha formado parte del cuerpo de bomberos durante tres décadas. Cuando un nuevo voluntario se une al grupo, él lo convierte en un asunto familiar. El jefe Bunt habla sobre su compromiso con los esposos, esposas e hijos de los que se inscriben. Completan un mínimo de 50 horas de entrenamiento inicial. Los requisitos anuales de capacitación ayudan a los bomberos a servir durante toda una vida. Las edades de los voluntarios van desde los 19 hasta los 89 años de edad, como el propio padre del jefe. Todos ellos entienden el sacrificio.

Asistencia después de la emergencia

Los bomberos y su jefe son bien conocidos en esta pequeña ciudad del sur de Illinois. No se debe necesariamente al volumen de llamadas, sino a su compromiso con la comunidad.

La respuesta a la llamada no significa que su trabajo haya terminado. Los bomberos vuelven a visitar a las familias que los han llamado para pedir su ayuda. Han movido muebles, proporcionado comida o simplemente los han visitado para saludar.

"Es algo que siempre hemos hecho", afirma el jefe Bunt sobre el esfuerzo adicional. "Nos hace sentir mejor".

Las llamadas que cambian la vida a veces sirven para completar el círculo

Haya servido por un día o una década, cada bombero puede compartir una historia que haya cambiado la vida de alguien —tal vez incluso la suya. Una de las llamadas más aterradoras de la carrera del jefe Bunt llegó por radio hace casi dos décadas. Era un niño que se estaba asfixiando. Bunt dice que la adrenalina siempre se activa con una llamada de emergencia. Sin embargo, cuando se trata de un niño, aún más. Bunt le salvó la vida a ese niño. Rememoraba vívidamente estos recuerdos cuando un nuevo recluta llegó para inscribirse como voluntario recientemente. Era aquel bebé que Bunt había salvado 18 años antes.