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Eagle, CO,
30
Agosto
2017
|
00:04
America/Chicago

El amor de un padre, el regalo de un padre

Es el "Life Insurance Awareness Month". ¿Están protegidos tus seres queridos?

Para Roberto Loera, mudarse de México a los Estados Unidos fue un sueño hecho realidad. Significaba una nueva oportunidad y poder proporcionarle una mejor vida al resto de la familia que se había quedado en su país. Con residencia en Colorado, pasó años trabajando en la construcción y centros turísticos de esquí para mantener a su esposa, María, y a sus dos hijos, Roberto Jr. y Abel.

“Sus hijos lo eran todo para él”, afirmó María. “Su familia era lo más importante”.

Pero poco después de que su familia se pudo reunir con él en Colorado, Roberto falleció a causa de un tumor cerebral a la edad de 47 años. Tan sólo dos semanas después de haber obtenido su ciudadanía estadounidense, uno de los días que más lo enorgullecían.

“Le digo a mis hijos que su padre ya no está, pero que les dejó una oportunidad que muchos otros no tienen”, agregó María.

Cuando María y sus hijos recibieron sus visas para venir a los Estados Unidos, Roberto compartió las buenas noticias con Leila Martínez, un miembro del personal de la oficina del Agente de State Farm Will Comerford.

Sabiendo que cuidar a su familia era la prioridad principal de Roberto, Leila le preguntó si alguna vez había considerado un seguro de vida. Le explicó cómo protegería a su familia si algo le llegara a suceder.

Él compró una póliza de seguro de vida ese día por menos de $20 al mes.

“La gente siempre piensa, ‘a mí no me va a pasar’”, dijo Leila. “Roberto no pensaba que le iba a pasar a él. Pero de todos modos adquirió el seguro de vida para proteger a su familia”.

Aproximadamente un año después de que su familia se reunió con él en Colorado, Roberto comenzó a tener dolores de cabeza. Estos dolores empeoraban cada día. Los doctores descubrieron que los dolores de cabeza eran resultado de un tumor cerebral peligroso y extirparon todo lo que fue posible. Roberto volvió a trabajar, pero a los nueve meses el tumor regresó. Y era aún peor, se había extendido.

Los doctores le dieron sólo unos meses para vivir. No había nada más que pudieran hacer por él.

Gracias al seguro de vida que Roberto compró antes de su llegada, María y sus hijos pudieron quedarse en los Estados Unidos mientras ella buscaba trabajo. El dinero de la póliza de seguro ayudó a pagar los costos funerarios, las cuentas médicas y los gastos cotidianos. Hasta ayudó a que María abriera cuentas de ahorros para la universidad para sus hijos.

“El seguro de vida de Roberto fue una gran bendición”, sostuvo María. “Es algo que cada familia debería tener”.