Shawnee, Kan.,
17
Julio
2018
|
07:00
America/Chicago

Comité especial para abordar las necesidades causadas por la dislexia

Los maestros están adiestrados para identificar y trabajar con niños con problemas de aprendizaje. Si el maestro cree que el estudiante necesita mayor atención, se le asigna clases, educadores y planes de estudios especiales.

Pero eso no ocurre con la dislexia.

Este problema de aprendizaje es conocido como aquel en que los niños leen las letras en desorden. Pero, en realidad, es una discapacidad donde los lectores tienen problemas para relacionar las letras que ven con los sonidos que hacen esas letras y combinaciones de letras. Esto afecta la habilidad de un niño para leer con fluidez, deletrear palabras correctamente, aprender un segundo idioma y mucho más.

Cuando se trata de dislexia, muchos maestros no reciben educación ni pistas específicas que detectar, por lo que un sinnúmero de niños avanza con dificultad a través del sistema educativo, batallando con la lectura y escritura durante toda su vida.

Este fue el caso de los hijos de Nick y Katie Reed.

"Nuestra hija menor tenía 4 años cuando notamos por primera vez que estaba teniendo problemas. Resultó que era gravemente disléxica", dice Katie, quien trabaja en la oficina de su esposo. Él es un agente de State Farm® en Shawnee, Kan. "En preescolar, los estudiantes trabajaban toda la semana en una sola letra, y al final de la semana ella no tenía idea de qué letra era esa. Leíamos y practicábamos en casa pero nada funcionaba. Todo lo demás iba como se esperaba, pero había algo en las letras con lo que no podía conectarse".

Katie comenzó a investigar. Encontró a un especialista en problemas de aprendizaje para que viera a su hija Josie. Después de pruebas y evaluaciones adicionales, Josie fue considerada con alto riesgo de dislexia.

"Comenzamos a leer sobe el tema y fuimos al distrito escolar esperando que nos ayudaran en este recorrido. En el distrito escolar nos dijeron que no nos podían ayudar porque técnicamente ella no necesita saber sus letras hasta kínder", dice Katie.

Fue entonces que Katie y Nick comenzaron a darse cuenta de que su hijo mayor, Spencer, estaba mostrando señales de dislexia. La dislexia es hereditaria y, si un hijo la tiene, existe una probabilidad del 50 por ciento de que otro hijo sea diagnosticado. A Spencer lo llevaron al mismo especialista y fue diagnosticado disléxico.

 

"Trajimos esa información a la escuela e incluso así nos dijeron que tener un diagnóstico no significa que el estudiante necesite ayuda. Básicamente, tu hijo debe estar reprobando para poder obtener ayuda", dice Katie.

Nick agrega, "la Dislexia no es algo que puedas ver como otras discapacidades. Hay ciertos parámetros relacionados que deben cumplirse —ellos podrían ser simplemente de lento aprendizaje, no disléxicos. Esto hizo que, como padres, tuvieran que enfrentar la pregunta: ¿esperamos a que fracasen o hacemos algo para arreglar el problema sin el apoyo de la junta escolar estatal?"

En noviembre del 2017, Nick y otros asociados de State Farm se reunieron con el representante de Kansas Tom Cox para hablar acerca de la legislación de seguros. Durante esa conversación, Nick descubrió que él y Katie enfrentaron una dificultad similar con el representante. Tom sufrió de una dislexia leve siendo niño. Él acordó introducir, como coautor, una legislación para abordar el asunto de la dislexia. En lugar de una legislación inmediata, se creó un comité especial.

El Comité Especial Legislativo de Dislexia de Kansas comenzó a reunirse este mes. Se espera que emita sus conclusiones y recomendaciones en enero del 2019.

"Yo tuve una maestra de primer grado que notó que yo tenía dificultades para leer en voz alta y llamó a mis padres. Mis padres tuvieron la suerte de poder hacer que me evaluaran", dice Tom. "Estoy muy consciente de los niños que no cuentan con esa posibilidad. Eso es lo que me llevó a trabajar en esto y a conversar con padres como los Reed. Debemos asegurarnos de que nuestros maestros, padres y todos los demás estén informados del tema, identificarlo tempranamente y crear un sistema, cultura y estructura en nuestro sistema educativo que lo adopte".

Katie y Nick saben que tienen la suerte de poder dar a sus hijos el apoyo que necesitan sin necesitar al distrito escolar. "Es costoso. Hay familias que no saben acerca de la dislexia y no saben por qué sus hijos están teniendo dificultades. No tienen un defensor firme de su parte", sostiene ella.

Nick añade: "Nuestra familia había estado atravesando este problema por un par de años solo para ayudar a nuestros hijos. Nos dimos cuenta que era algo que nosotros mismos teníamos que hacer. Los agentes de State Farm son parte de sus comunidades. Esta experiencia ha demostrado que las conexiones de State Farm ayudan no solo con los asuntos de seguros, sino también con personas como nosotros que identificaron un problema pero no sabían qué hacer.

"Cuando se trata de un llamado a la acción, les recomiendo a mis compañeros que sean activos en sus comunidades. Si ves que hay algo que se necesite cambiar, usa tus conexiones para comenzar el proceso".

Los Reed esperan que el comité especial aborde las evaluaciones apropiadas para uso de los maestros, las herramientas para clases de apoyo, los medios apropiados para ayudar a los niños y asegurar que las carreras en educación en las universidades tengan clases para ayudar a los maestros a detectar la dislexia y enseñarles cómo trabajar con niños disléxicos en los salones de clase.