Westfield, NJ,
01
Septiembre
2016
|
16:09
America/Chicago

El centro ayuda a las familias a encontrar la paz.

Imagina lo que sería superar el dolor por una pérdida

Por cinco noches, cada dos semanas, el edificio Imagine se llena de alborozo con las familias reunidas. Al ver las alegres actividades y la atmósfera, el observador casual podría no adivinar que la misión de Imagine es brindar apoyo a las familias que han perdido a alguien.

El programa Noche de Apoyo (NOS, por sus siglas en inglés) del centro ubicado en New Jersey les brinda educación y apoyo moral a adultos y niños que están lidiando con la pérdida de un ser querido. NOS es un servicio gratuito, en parte, gracias al apoyo de State Farm. Los participantes se vuelven más fuertes y aprenden formas saludables de lidiar con sentimientos difíciles y dolorosos.

“Todas las Noches de Apoyo, les proporcionamos una cena a las familias. Pueden pasar tiempo juntos, hacer la transición al final del día y disfrutar una noche donde no tengan que preocuparse por preparar la cena”, dice Mary Robinson, directora ejecutiva de Imagine.

“En cada reunión, hay un círculo de apertura y uno de clausura. Esto les confirma a los participantes que no están solos en su dolor. Este ritual consistente es parte importante del proceso de curación”, continúa Mary. 

Durante la reunión, hay actividades con grupos de apoyo. En el Volcano Room, los niños más pequeños seleccionan entre actividades como arte y manualidades, crear música o participar en juegos físicos y de expresión. También pueden escribir, dibujar y hablar con sus compañeros y con los facilitadores voluntarios. Los adolescentes y los padres pasan tiempo con su círculo de apoyo y hablando.

“La clave para adaptarse después de una pérdida es expresar los sentimientos de dolor, ya sea al hablar, jugar, en el arte o de otras maneras”, dice Mary.

Claude Harmon es uno de los participantes de NOS. Su esposa Kerry falleció en el 2014. Asiste a Imagine con dos de sus tres hijas: Nyah, de 13 años, y Skai de 10. Esta es su historia...

En 1986, conocí al amor de mi vida en un tren de Long Island. Por un reto de su hermana gemela, Kerry se sentó junto a mí —todo un extraño— y me preguntó qué estaba escuchando en mi walkman. Esa reunión casual se convirtió en un noviazgo de seis años. Nos convertimos en marido y mujer el 28 de agosto de 1993 y tuvimos tres hijas.

Nuestra familia se mantenía activa. Kerry y yo compartíamos funciones, llevando a las niñas a diferentes actividades, y cada año tomábamos unas maravillosas vacaciones en familia. A Kerry le encantaba hacer ejercicio y me animaba a que participara con ella.

Lamentablemente, nuestro mundo perfecto no duró mucho. Le diagnosticaron cáncer el 21 de febrero de 2014. Justo el día en que cumplí 50 años.

No me dijo nada sobre su diagnóstico hasta el día siguiente porque no quería arruinar mi cumpleaños. En vez de ello, llamó a una limusina para que nos llevara, a nosotros y a algunos amigos, a cenar en New York City. Habría hecho cualquier cosa por hacernos sonreír. Era ella la que nos mantenía unidos.

Aun después de su diagnóstico, todavía seguía corriendo. Hizo que yo la acompañara en el medio maratón de Brooklyn. Me esperó en la meta final de la pasarela de Coney Island, saltando de alegría y animándome. ¡Tuvo que esperar mucho tiempo porque yo terminé 15 minutos después de ella!

Kerry trabajaba para una prestigiosa oficina legal. Ella y su socio, Michael, empezaron juntos en la oficina legal y pasaron 20 años creando juntos su reputación. Michael, un estimado colega y amigo, comparte ahora nuestra pérdida. Se siente como si hubiera perdido a una hermana.

Kerry falleció hace 19 meses aproximadamente. Era una persona espiritual que no flaqueaba jamás en su fe.

La carga por su pérdida fue la más pesada que haya levantado jamás. Mi mamá me ayudó a cuidar de Kerry durante su enfermedad. Mamá estaba haciendo planes para mudarse a New Jersey para ayudar a cuidar a las muchachas cuando sufrió un derrame cerebral y falleció —justo dos meses después de Kerry.

Jamás se me habría ocurrido que una serie de tragedias así pudiera acontecer realmente en la familia. Por suerte, ya estábamos involucrados con Imagine y teníamos una idea de cómo canalizar y lidiar con nuestras emociones. Esto nos ofrece consuelo a mis hijas y a mí. Los grupos organizados por edades hacen que sea más fácil expresarles nuestros sentimientos a personas que podrían comprender debido a sus propias circunstancias. 

La familia Harmon le da las gracias a Dios por Imagine. Ha tenido un impacto positivo en nuestras vidas. No se me ocurre ninguna otra causa más digna de apoyo.

Por otra parte, mi hermano trabaja para State Farm. Hace 15 años, me animó para que obtuviera un seguro de vida adecuado. De no haber seguido ese consejo, no podría mantener el estilo de vida que Kerry y yo construimos juntos.

Rezo porque nuestra historia ilumine a todos en cuanto al maravilloso trabajo que ha hecho Imagine y que anime a los demás a que consideren un seguro de vida. 

~ Claude Harmon, Participante de NOS

In 1986, I met the love of my life on the Long Island railroad. On a dare from her twin sister, Kerry sat next to me - a complete stranger - and asked what I was listening to on my Walkman. That chance meeting turned into a six-year courtship. We became husband and wife on August 28, 1993, and had three daughters.

Our family was active. Kerry and I shared in running the kids to different activities and each year took a wonderful family vacation. Kerry was an exercise buff and encouraged me to join her.

Unfortunately, our perfect world didn’t last.  She received her cancer diagnosis on February 21, 2014. That also happened to be my 50th birthday.

She didn’t tell me of her diagnosis until the following day because she didn’t want to spoil my birthday. Instead, she called a limo to take us, and some friends, to dinner in New York City. She would do anything to keep a smile on our faces. She was the glue that held everything together.

Even after her diagnosis, she still ran. She made me join her for the Brooklyn half-marathon. She waited for me at the finish line on the Coney Island boardwalk - jumping up and down and encouraging me. She had plenty of time to wait because I finished almost 15 minutes after her!

Kerry worked for a prestigious law firm. She and her law partner, Michael, started at the firm together and spent 20 years building their reputations together. Michael, a dear friend and colleague, now shares in our loss. He feels like he lost a sibling.

Kerry transitioned about 19 months ago. She was a very spiritual person who never wavered in her faith.

Losing her was much heavier than any weight I ever lifted in my prime. My mother helped me take care of Kerry during her illness. Mom was planning to relocate to New Jersey to help take care of the girls when she had a stroke and passed away – just two months after Kerry.

Not in a million years would I believe such a terrible series of family tragedies could actually happen. Thankfully, we were already involved in Imagine and had an idea of how to deal with and channel our emotions. It comforts me and my daughters. The age-structured groups make it easier to express our feelings with people that may understand due to their own circumstances. 

The Harmon family thanks God for Imagine. It has made a positive difference in our lives. I can’t think of a worthier cause to support.

On a side note, my brother works for State Farm. 15 years ago, he encouraged me to get adequate life insurance. If we didn’t take that advice, I wouldn’t be able to sustain the lifestyle Kerry and I built together.

I pray our story enlightens everyone to the wonderful work done at Imagine and encourages others to consider life insurance.

 
~ Claude Harmon, NOS Participant