Washington, D.C.,
30
Noviembre
2018
|
19:28
America/Chicago

Vuelo de honor

No se conocían, no tenían vínculos familiares ni amistosos, ni tan siquiera pertenecían a una misma generación.

Anna Rogers, nieta de un soldado que operaba la torreta trasera de un avión B17 en la Segunda Guerra Mundial, conoció al veterano Jim Simpson, quien dedicó 32 años a la marina incluyendo su tiempo como capitán de submarino.

En septiembre montaron en un avión en Atlanta y llegaron hasta Washington, D.C., para formar parte del Honor Flight (vuelo de honor) con dos docenas de veteranos más y sus “ángeles guardianes”.

Honor Flight es un programa que lleva a los veteranos militares y un ángel guardián acompañante en un vuelo comercial a la capital del país, sin costo alguno para el héroe. Juntos vieron monumentos y lugares conmemorativos construidos en honor a los veteranos.

En muchas ocasiones se empareja a los veteranos con personas a las que no conocían con anterioridad, como fue el caso con Anna, analista de suscripciones de seguro de propiedad y accidentes en Dunwoody, Ga., y Jim.

“Nos caímos bien desde el principio”, mencionó Anna. “Mi suegro está jubilado luego de servir por 20 años en la marina. Servía en un submarino asociado al de Jim. Teníamos tanto de qué hablar durante todo el día”.

Ya en tierra firme en Washington, los veteranos recibieron una bienvenida presidencial completa con tratamiento de alfombra roja en el aeropuerto y fueron escoltados por la policía a los monumentos.

“Había cientos de personas esperándonos allí para conocernos”, comentó Jim. “Nos montaron en un autobús para ir a los lugares conmemorativos y eso es lo que hicimos juntos todo el día. Anna me cuidó muy bien”.

La mayoría de los veteranos en el viaje sirvieron en Vietnam y Korea. Cuatro de ellos eran veteranos de la Segunda Guerra Mundial.

Anna dijo que escuchó con mucha atención cada historia.

“La mayoría de los veteranos no revelan sus experiencias de servicio ya que creen que no le interesa a nadie”, afirmó Anna, cuyo hermano sirve en las fuerzas armadas de los Estados Unidos. “Pero como sabían que esa era la razón por la que los acompañaban, por eso compartieron tanto. Escuché historias increíbles que nunca olvidaré”.

El día comenzó a las 4:30 AM. Regresaron a casa a las 11:00 PM.

“Simplemente sacamos energía de la adrenalina, la alegría y la emoción”, añadió.

La noche antes del vuelo, Anna se encontró con Jim y su esposa para cenar y vio viejas fotos de cuando Jim servía en el ejército. Se han mantenido en contacto desde el viaje y ambas familias han podido conocerse.

“Estoy seguro de que la mayoría de los ángeles guardianes han hecho lo mismo por sus veteranos”, indicó Jim. “Ella hizo más de lo que tenía que hacer”.

“Lo que no esperaba era que fuera a establecer lazos tan profundos con estos veteranos”, afirmó Anna. “Fue una experiencia especial y transcendente, me ha hecho sentirme más orgullosa aún de ser estadounidense”.